Activistas en contra del proyecto minero. Imagen tomada de pacocol.

El mandato de Cajamarca, es el título del editorial de El Espectador que comentamos En medio del trancón, de Uniminuto Radio 1430AM.

Un tema (Cajamarca) que desde el domingo está sobre la mesa abierto a la reafirmación del 97 por ciento de los votantes, tanto como el de los contradictores en cabeza del ministro de minas y energía, Germán Arce Zapata.

Protestas desde el gobierno que, según recuerdan los expertos, es repetición del caso de Piedras,  (Tolima) en 2013, relacionada con la misma multinacional, Anglo Gold Ashanti (AGA).

El editorial de El Espectador, afirma que hay desconexión entre Bogotá y Cajamarca, opinión que cuestionamos por cuanto sólo una conexión muy profunda inspira el rechazo reiterado y enfático del ministro Arce, a favor de la minera famosa en el mundo por sus intentos de soborno, tanto como de maltrato a sus trabajadores. E interpretando esta nota, es posible que el abuso reiterado a los trabajadores, habitantes de Cajamarca, personas con antecedente de trabajo agrícola, y quienes serían engañados por la minera, sería una de las razones de la muy alta votación del domingo en contra de la AGA.

El editorial resalta la opinión de Róbinson Mejía, líder de la campaña ganadora: “esta decisión no sólo va a transformar el futuro del municipio, sino el futuro de las políticas públicas de todo el país”.

Y agrega el mismo texto: “José Domingo Rodríguez, poblador, explicó que nosotros somos agricultores, no mineros. Si tumbamos La Colosa, tumbamos cualquier cosa”.

Sabemos sin embargo que la situación no es tan sencilla. A la AGA se le ha vinculado con grupos de extrema derecha, también con la minería ilegal, y ya se anunciaron amenazas en contra de los líderes de la movilización en contra la multinacional.

El editorial concluye: “El gobierno debe liderar ese esfuerzo de concertación, no simplemente escudarse en su lenguaje jurídico y echarle el problema a la Alcaldía y el Concejo locales. De por medio, más que una decisión política, hay un mandato, unos ciudadanos que quieren desarrollo verdaderamente sostenible, y un ejemplo que no sería extraño ver replicado en otros puntos de Colombia”.

 

 

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