Vendedor de frutas en el barrio San Francisco. Fotografía: El Heraldo

En el barrio que lleva su nombre Francisco, se encontrará con 50 mil personas que han vivido toda clase de violencia y de acontecimientos poco gratos. Es un gigantesco asentamiento en la falda del cerro de La Popa. Es como si estuviera en Caacupé, la Villa 21 de Buenos Aires, donde tantas veces celebró la misa cuando era Cardenal de Argentina. Un historial de viajes en esas barriadas argentinas tiene el papa Francisco. Incluso, cuando lo nombraron como Pontífice, los medios lo calificaron como el “papa villero”.

En medio de los pobres

Uno de los deseos del papa Francisco era levantar una casa en Las Villas de Buenos Aires, un sector bastante deprimido socialmente y convivir con los más necesitados, cuando le aceptaran su renuncia como Cardenal de Argentina. Sin embargo, Dios quiso otro camino: que fuera nombrado como papa. Durante muchos años, en Buenos Aires el papa Francisco estuvo haciendo apostolado en las barriadas y en las calles con mayores problemas sociales.

Historias en San Francisco

Todo tipo de problemas tiene el barrio cartagenero, desde los sociales, económicos, de guerras entre pandillas y de desgracias como la del 13 de agosto del 2011, cuando la tierra se estremeció y  se vinieron al suelo más de 2 mil casas. Por más de 40 años las familias construyeron sobre un lago que se rellenó con basura. La zona quedó devastada. Parecía que hubiera sufrido los ataques de una guerra.

¡Viva el papa, Viva el papa!

Cuando ingrese este domingo de septiembre, en el día de su despedida de Colombia, justo al frente de la biblioteca un centenar de niños le cantarán con todo el corazón: ¡Viva el papa, Viva el papa! Y Anavictoria, una periodista, actriz y cantante le entregará unos versos escritos con el alma y que lo resumen todo: “Desde este rincón de la patria/ De largas historias negras/ De esclavitud y de piratas/ Te alabamos Padre Eterno// Gracias Diosito lindo/ Por enviarnos a este mensajero/ Que nos habla de hacer la Paz /Entre estos pueblos hermanos”. Allí también, unos 70 niños, han hecho un mural con la figura del papa Francisco.

Ana Victoria y los niños del barrio San Francisco

Una de tantas historias

Cuenta el sacerdote Andrés Tello, para el periódico QP Qué pasa, recordando la Semana Santa de 1998. “Él era capellán del Hospital Muñiz de Buenos aires, centro de referencia de enfermedades infecciosas de toda Argentina (específicamente VIH y tuberculosis). El arzobispo Bergoglio lo llamó: “El jueves Santo quiero ir allá, ¿puedo?”. El 82 % de la población del Hospital Muñiz eran enfermos de Sida, el promedio de edad era de 28 años (muchos jóvenes, niños, drogadictos, prostitutas, travestis), la mayoría muy pobre.

“Cuando llegó, le expliqué que si bien el Evangelio habla de 12 apóstoles varones, acá en el hospital tenía varones, mujeres, travestis. Me dijo: a los que vos elijas, yo les lavo los pies. La misa fue muy emocionante, todos lloraban, él les dio la comunión a todos. Cuando terminó, me dijo: ahora quiero llevarles la comunión a los que no pudieron venir porque están en cama”, cuenta el padre Tello. “Él siempre habló de las periferias existenciales. Quiso ir a un lugar de mucho dolor y el hospital es eso. A los pacientes les impactaba que el obispo les diera un beso, un abrazo”, recuerda. “Él siempre insistía: el ser sacerdote es para todos. Nos decía que seamos amplios de criterio para dar los sacramentos”.

Jornada mundial de los pobres

El 13 de junio de este año, el papa anunció que el próximo 19 de noviembre se celebrará la Primera Jornada Mundial de los pobres y pidió a los católicos que ellos sean tratados como invitados de honor ese día.

“Podrán invitar a los pobres y a los voluntarios a participar juntos en la Eucaristía de ese domingo, de tal modo que se manifiesta con más autenticidad la celebración de la Solemnidad de Cristo Rey del universo, el domingo siguiente. En ese domingo, si en nuestro vecindario viven pobres que solicitan protección y ayuda, acerquémonos a ellos: será el momento propicio para encontrar al Dios que buscamos”, dijo el Papa Francisco.

El 10 de septiembre recordará, una vez más, la celebración de esta Jornada Mundial de los pobres.

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