Imagen de captura a integrantes del Clan del Golfo, posible causa de su disposición a someterse a la justicia. Imagen de Kienyke

La gran oportunidad para reducir todas las violencias, es un título que de nuevo se reactiva la esperanza. La esperanza por un nuevo país, que comparte León Valencia en la revista Semana en circulación.

Se refiere en específico, a la que sería la disposición del llamado Clan del Golfo a someterse a la justicia, y que califica de “una trascendencia enorme”.

Porque, dice la columna “no se han limitado al negocio del narcotráfico: su portafolio abarca la minería ilegal, el contrabando, la trata de personas, la extorsión y un entramado de negocios legales: tienen una estructura propia, debidamente jerarquizada, con arraigo en Urabá y algunos lugares de la costa Atlántica, pero su influencia se siente en todo el país a través de las alianzas con más de 97 bandas locales; sus nexos con empresarios, miembros de la fuerza pública y líderes políticos son tan oscuros como potentes; su penetración social se deja ver con claridad en las imágenes de la manifestación que acompañó el féretro del Gavilán en el municipio de Turbo hace apenas unos días”.

Sobre el tema, en el espacio matutino En medio del trancón, con estudiantes que participan en cabina, conversamos sobre el tema, según el audio compartido al final de este texto.

Coincidimos en temas como la importancia del compromiso del Estado para evitar que el hambre, la necesidad, la falta de dinero, facilite el ingreso de jóvenes sin oportunidades a estos grupos delincuenciales.

Coincidimos también, en la importancia de alcanzar la verdadera y total paz, con todos los grupos en discordia, esos que han batallado en los campos olvidados y, en regiones que parecieran inexistentes para el gobierno nacional.

La columna de Valencia vale la pena leerla en su totalidad. Porque es extensa, es compleja pero también se ubica en el ámbito de verdades que compartimos muchos colombianos.

 

 

 

 

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