Luis Carlos Rodríguez, Gonzalo Ortiz y César Augusto Rocha. Foto Andrés Mora

Las ciudadanías del desorden nos cobijan, pero el propósito es llegar a las ciudadanías de alta intensidad.

El tema fue tratado en Espacio de Opinión, de la franja Voces en Movimiento, con estudiosos del tema: los profesores César Augusto Rocha, Gonzalo Ortiz y Luis Carlos Rodríguez.

Como se explica al detalle en el audio anexo, las ciudadanías del desorden son las que aún ejercemos; son el resultado de la sobrevivencia que se elige ante la carencia de opciones; es la cultura que nos sigue cobijando y que nos acerca al concepto de el vivo vive del bobo. Aprendizajes que no son sólo común a ciertas clases o condiciones sociales, sino que las abarcan todas.

Pero la idea es llegar al cambio. Para lograrlo es importante insistir, más allá de los intentos que se hayan hecho desde espacios y teorías diversas, en las cuales incursionamos a manera de consulta: el marxismo, las epistemologías del sur, la Constitución Nacional vigente desde 1991, cada uno en su estilo, ha promovido nuevas ciudadanías.

La propuesta que se presenta rodea el momento del postconflicto, al que nos acercaríamos tras la firma de los Acuerdos de Paz con la Farc. A sabiendas, sin dudar, que los retos que se avecinan no serán fáciles de sortear. Pero tanto los antiguos combatientes de esa expresión guerrillera, al lado de los habitantes de regiones en las que ellos habitaron, pero también y por supuesto, los habitantes de las ciudades, todos, debemos unirnos en la construcción de un nuevo país.

Es decir: el comienzo es ahora. A pesar de las dificultades y los escepticismos, el comienzo es el camino. El camino que incluye el aprendizaje de compartir con otros, aún a sabiendas de las diferencias que puedan darse. La idea es continuar, construir, cambiar hacia lo positivo, que dará frutos en especial a las generaciones más jóvenes.

 

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