Foto tomada de poemas para todas las madres.

El 14 de mayo del presente calendario colombiano el rostro de las mujeres que nos regalan el milagro de la vida, mientras vivieron dolorosas contracciones, se fundió en una dulce sonrisa. Esta festividad, que tiene su origen en 1865 cuando Ann María Reeves Jarvis se reunía con otras madres con el fin de intercambiar opiniones en los temas actuales de la época, se convirtió en la excusa perfecta para consentir a nuestra mamá.

Ten en cuenta que tu “vieja” es la única que te cuida desde que te ve abrir tus ojos por primera vez, se preocupa de tus notas en el colegio y se trasnocha esperando tu regreso de las fiestas; con el fin de cerciorarse de que estás bien. Es la misma persona que pregunta si comiste, te manda a poner un saco y te corrige de la forma en la que mejor puede hacerlo, aunque esta no sea la más ortodoxa. Sin importarle que Santos sea tu apellido, o tan caudillo tu comportamiento, siempre verá en ti con ternura a quien sostenía en la palma de su mano.

Si eres de los afortunados que la tiene en este plano físico, nunca dudes en demostrarle todo tu amor, llenarle con abrazos y desayunos sorpresa, porque mamá no solo existe para ser lucida a través de las redes sociales con el fin de que te glorifiquen como un hijo o hija ejemplo. Recuerda que el tiempo no se detiene y que nacimos con un reloj de vida que tiene alarma (la muerte), la cual nos mantiene en una lucha constante para demostrar nuestro afecto a quien realmente nos importa.

Entiende que lo importante no es el regalo, la foto o la cena, lo que realmente debe resaltar es tu comportamiento hacia ella, que se sienta orgullosa, que tenga la certeza de que es parte primordial de tu vida y que no hay distancia que los pueda separar. Que tampoco es la fecha del calendario, pues de nada nos vale prestarle atención un día al año e ignorarla los otros 364, les aseguro que en este momento existen personas deseando tener de nuevo a su madre tan solo un minuto, para expresar todo el amor que aún le guardan.

Si aún está contigo, ¿qué esperas para llamarla o correr a sus brazos? No dejes que se te haga tarde.

 

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