Los niños que se exponen a la música tienen una serie de positivos cambios cerebreles

Al menos eso es lo que indica una investigación franco-canadiense que sugiere que la interpretación de alguno de los instrumentos podrían ser el camino para resolver dificultades como la disfasia, la disgrafía o la dislexia.

Sandra Triana es una mujer de 25 años, madre de un pequeño de siete años con quien tiene una relación amorosa y divertida. El pequeño Cristofer es chico alegre, salta por toda la cuadra del barrio y, pese a su corta edad, habla con la misma destreza de su mamá. Las conversaciones de Sandra con su hijo son las de un par de niños; inocentes, de pocas palabras y gritos de euforia en medio del juego. Esta mujer de tez blanca y contextura delgada se detuvo en el tiempo. Desde pequeña le diagnosticaron un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad que afectó su aprendizaje para algunas cosas en la vida.

Desafortunadamente “el caso de ella  fue mal abordado, cada vez que tocábamos una puerta, el especialista de turno nos indicaba una cosa distinta a la anterior”, comenta Adriana, la madre de Sandra. “Si la ayuda profesional hubiese sido permanente, si nos hubiesen enfocado de verdad, la historia de la niña sería distinta. Al menos ella, habría aprendido un arte para la vida”, confirma la señora.

Ahora Sandra es una niña en el cuerpo de una mujer adulta. Habla pero es difícil entenderla. No sabe escribir, tampoco sumar y leer. Desenlaces como el de esta mujer no se repetirán en el futuro. Al menos eso se podría interpretar de los importantes avances de una investigación que adelanta un grupo de profesores canadienses y franceses. Se trata de un importante estudio que indica que los niños que se exponen a la música tienen una serie de cambios en varias zonas del cerebro. Los expertos se han dado cuenta que las zonas de los cerebros que participan en el desarrollo del lenguaje se modifican de una forma muy importante cuando se exponen a un programa de formación musical.

De acuerdo con el médico Gerardo Restrepo, especialista en Neurología Infantil, PhD en Educación y miembro del equipo investigador, exploraron qué pasaba en los niños que tienen dificultades de lectura y se dieron cuenta que los menores con dificultades para leer tienen unas zonas del cerebro que participan en el lenguaje pero no se activan de forma adecuada. “Esas zonas del cerebro que participan se activan cuando los niños aprenden a tocar un instrumental musical”, afirma. Llegar a esa primera conclusión ha llenado de ilusión tanto investigadores como familias. La música y la interpretación de alguno de los instrumentos podrían ser el camino para resolver dificultades como la disfasia, la disgrafía o la dislexia.

¿Qué tipo de música?

Básicamente es un programa muy específico que se llama ‘Melodys’. Ese programa se basa en algunos extractos de música clásica e instrumental. Es un programa desarrollado por los franceses para ayudar a los niños. Pero independiente del tipo de música, lo más importante es que los niños que aprenden a tocar un instrumento musical, tiene un impacto enorme en las zonas del cerebro asociadas al lenguaje.

¿Y si fuera salsa o vallenato funcionaría?

Hasta ahora lo que nosotros hemos hecho es desarrollar el método de unos colegas franceses. Nosotros en Canadá lo adaptamos a nuestro entorno con los niños de aquí y el resultado es interesante. Tendríamos que hacer investigaciones justamente para responder esa pregunta que usted me hace. Yo creo que si, tengo la tendencia a pensar que si. Pero obviamente, esa es una pregunta de investigación.

Independientemente de la música, hay un efecto terapéutico…

Estos efectos se han estudiando de una forma muy importante. Uno escucha música porque es un poderoso inductor de emociones. Hay unos que escuchan música para ponerse contentos o tristes porque eso le permite activar recuerdos. Y las emociones pueden ser el vehículo de muchas cosas positivas, aunque también nos pueden generar muchas dificultades con emociones negativas, como tristeza extrema, depresión, angustia o la ansiedad. Pero en general yo diría que los efectos, en los cuales la música se utiliza como intervención educativa, en realidad son muy positivos.

¿Hay logros?

Siempre hay logros. Evaluamos estos niños con dificultades de lectura que le llamamos dislexia. Vemos su rendimiento en pruebas de lectura que son estandarizadas y medimos una función que le llamamos la conciencia neurosicológica. Las medimos antes de la intervención y luego de seis meses de la misma. Los resultados nos indican que esos son aprendizajes sólidos. Yo estoy convencido de que los logros serán definitivos, pero por supuesto, falta más investigación.

¿Existe un límite de edad infantil para hacer una intervención de este tipo?

El límite lo pone el desarrollo del niño. A los tres años, el niño puede ejercitarse con un instrumento si le gusta o si la familia lo quiere. Con respecto a nuestras investigaciones, las hemos hecho a niños entre 8 y 10 años porque en esa edad es cuando se diagnostican las dificultades de lectura. Eso no quiere decir que no podamos utilizar este método de intervención (Melodys) antes porque, si un niño empieza desde muy temprano a interpretar un instrumento musical, puede tener un impacto mayor sobre su cerebro.

¿Qué recomendación le da a los padres de familia que enfrentan este tipo de retos con sus hijos?

Lo más importante es que dediquemos el tiempo que los niños necesitan. Todos los niños necesitan afecto, que los acompañemos con mucha inteligencia, que nos sientan disponibles de ayudarlos, es crear este clima de confianza para apoyarlos y acompañar en ese proceso de aprendizaje y desarrollo. El que los padres se comprometan con ese acompañamiento afectuoso, creo, que es la mejor garantía para que los niños tengan un desarrollo adecuado, un desarrollo preciso. Estos no son programas costosos, si es el caso, se pueden adaptar las condiciones para que todas las familias accedan a ellos. La fundación Kinderen podría darles información en Colombia. Lo más importante es que haya maestros y padres comprometidos, deseosos de ayudar.

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Jorge Mario Pherez

Comunicador Social - Periodista. Inteligente, sexy, sin fama pero buen amante y modesto.
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