En semana de receso, es hora de jugar

Abril es el mes que tiene el país, según la Ley 724 de 2001, para hacer un homenaje a su niñez y evaluar el cumplimiento de cada uno de los derechos de esta población. La semana de receso que se avecina por Semana Santa da momentos para avanzar en ese propósito. Ideas para compartir el juego en familia.
Foto: Archivo / Vanguardia Liberal

En pocos días, las familias colombianas estarán en receso por Semana Santa, un tiempo propicio para que los adultos compartan con los niños y celebren con ellos su mes.

Desde 2001, Colombia hace un homenaje a la niñez en el mes de abril como lo ordena la Ley 724, sancionada por el Congreso de la República. El fin de esta fecha es hacer un homenaje a la niñez colombiana para “avanzar en la sensibilización de la familia, la sociedad y el Estado sobre su obligación de asistir y proteger a los niños y las niñas para garantizarles su desarrollo armónico e integral”.

“Es un pretexto para que los adultos pensemos en la situación de los derechos de los niños y las niñas; para que les ofertemos espacios de juego, abramos las noches de juego en familia, saquemos el juego a la calle o entremos el juego a la casa”, explica Ruth Camelo, directora ejecutiva de la Corporación Juego y Niñez, que promueve esta celebración desde antes de que fuera institucionalizada.

La Corporación Juego y Niñez hace unas recomendaciones a los adultos para que en semana de receso logren el objetivo de la celebración del Día de la Niñez: reflexionar sobre los derechos de los niños y hacer un homenaje a esta población con algo que para ella es esencial: el juego.

Recuerden que el juego en sí mismo es formativo. Desarrolla habilidades socioemocionales en los niños (les permite ponerse en el lugar del otro, ser solidarios, creativos, flexibles y colaborativos), en ese sentido no siempre debe tener una intención pedagógica.

Piensen en las edades de los niños para determinar las actividades. En el caso de la primera infancia, es importante entender que de cero a 24 meses el juego es funcional, es decir, los niños buscan repetir una y otra vez una acción por el puro placer de obtener resultado inmediato. Puede ser con objetos o con movimientos del cuerpo (agarrar, arrastrarse, gatear). Entre los dos y 4 años a los niños les gusta jugar a partir de la observación; eligen los juguetes de los otros niños, pero no comparten con ellos. Entre los 4 y 6 años socializan más, hacen acuerdos y siguen ciertas instrucciones para realizar juegos.

Tengan presente la teoría de Piaget del desarrollo del niño. Esto es el Sistema ESAR. E por juegos de ejercicio; S por juegos simbólicos; A por juegos de construcción o de armar y R por los juegos de reglas. En ese sentido, hasta los 2 años los juegos de ejercicio son los reyes. De 3 a 6 años de edad, los niños pasan a los juegos simbólicos y algunos juegos de construcción. De 5 a 9 años, aprenden a jugar con reglas, actividad que debe ser entrenada por los adultos.

Busquen la participación de todos en el juego sin que haya imposición. Son convenientes los acuerdos, eso significa que las ideas salgan de todos.

No es necesario comprar juegos. Entre todos pueden construir juguetes o hacer variaciones a los que tienen. Cada familia puede tener su propia caja de juegos.

Qué jugar:

  • Mímica: consiste en representar con mímica una palabra, nombre de personaje, películas, libros, canciones, etc. que debe escribirse previamente en tarjetas para que los demás adivinen de qué se trata.
  • Búsqueda del tesoro: se escoge un objeto de la casa que se pueda esconder y se distribuyen turnos para que cada miembro de la familia esconda el objeto. Quien esconde da un tiempo a los demás para buscarlo.
  • Escondidas: este es un juego clásico que puede disfrutarse en familia. Esconderse para que los demás lo encuentren puede ayudar a reconocer el espacio en el cual se vive ubicando los lugares más insólitos de la casa.
  • Stop en papel: el juego consiste en escribir en una hoja dividida en columnas elementos como: nombres, apellidos, ciudades, colores, animales y alimentos con una misa letra inicial. La primera persona que termina de escribir todas las columnas grita ¡STOP! y se pasa a la asignación de puntos. Si la palabra la ha escrito más de una persona valdrá 50 puntos, si solo la escribió una valdrá 100 puntos y si nadie escribió será 0 puntos. Al final cada jugador suma sus puntos. Puede jugarse tantas veces como se quiera sin repetir letra.
  • El presidente pide: por turnos se nombra un presidente de la casa, este presidente pide a todos que hagan determinadas cosas y todos deben cumplir su petición de manera inmediata. Por ejemplo: el presidente pide ponerse de rodillas, el presidente pide cantar todos juntos, el presidente pide correr a la cocina, el presidente pide ponerse la pijama, el presidente pide abrazarse fuerte, el presidente pide meterse bajo las cobijas de la cama. Todos podrán ser presidentes y hacer las peticiones que quieran.
  • Memoria de láminas: el juego consiste en escoger láminas que contengan muchos dibujos, cada jugador debe tener el mismo número de láminas. A quien le corresponda el turno muestra la lámina a la otra persona y esta tiene la oportunidad de verla y memorizarla por 1 minuto, luego debe decir la mayor cantidad de objetos que recuerda de la lámina. Gana quien memorizó más objetos o características.

Vivir la ciudad: consiste en hacer carros, casas y ciudades con cajas de leche, gelatina, galletas o jugo y jugar a vivir la ciudad en miniatura.

Fuente: Corporación Juego y Niñez

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