De las cámaras fotográficas antiguas al Instagram

Sin pasado, es el nombre de la columna que hoy comentamos. Un rápido paso por los cambios y costumbres en los que incide la tecnología.

La nota fue publicada por la Revista Semana, y su autor es Alonso Sánchez Baute.

En el primer párrafo leemos: Me gusta leer sobre los cambios sociales y cómo a los 50 uno está más cerca de los 80 que de los 20 (a pesar de que para ambos lados corren 30 años) me gusta saber cómo piensa y actúa la nueva generación, quizás, siguiendo el ejemplo de la reconocida artista Louise Bourgeois, quien, hasta que murió (a los 99), solía organizar brunches dominicales en su casa neoyorkina a los que invitaba sólo a menores de 25. 

Esta introducción para llegar a la toma de fotos que hoy toman los turistas en distintos lugares: una realidad, en la que no se puede desconocer la actualidad, con las redes y el instagram. Diferente de los álbumes que muchos llenamos con las fotos impresas.

En ambas realidades hay bondades y carencias, como lo compartimos en el diálogo de En medio del trancón. 

Pero la conclusión, vuelve a ser, que encontrar el punto medio siempre es ideal. Ni quedarnos con la foto en blanco y negro, como en las épocas lejanas, ni centrarnos en el Instagram que, como bien lo dicen los estudiantes participantes en la sección, pueden borrarse antes de darnos cuenta, o por una decisión externa, ajena a nuestra voluntad.

Al respecto Sánchez Baute concluye su columna afirmando que: Parece la que memoria, nuestra historia personal, importa cada vez menos. Sólo cuenta la del teléfono o la del computador. Si se pierde, se pierden los recuerdos. Queda sólo el presente. ¿Dónde habitará, entonces, la nostalgia?.

El diálogo sostenido en el espacio de opinión del programa matutino, a continuación:

 

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